Qué diablos, 31 se cumple solo una vez. Me levante y decidí tomar con calma este maldito día que siempre me ha parecido horrible.
Prendí el celular y me invadieron los tres primeros mensajes, mi mejor amigo, mi hermana y mi sobrina que me recordó que soy el rey y amo del universo, o por lo menos lo creía hace diez años, cuando la vida todavía no me había enseñado que los sueños se pueden convertir en pesadillas de la noche a la mañana.
Pintaba ser un bello día, todavía no eran las 11 y ya me habían saludado casi todos los que quiero.
El conflicto llego a la media tarde, ella había disidido que era hora de discutir, hoy era la cámara digital, ayer el secador de platos, en fin, cualquier cosa era buen motivo.
-Fuck you bony, me largo de aquí-, dijo, y cerró mi tarde con un portazo. No es un día para huir dije por teléfono, y ella volvió, y con ella sus reproches, nada cambia pensé…
Era raro, pero…hoy, me sentía condenadamente feliz.
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