domingo, 30 de septiembre de 2007

Yo no quiero

-Ya deja de poner esa cara- me dijo mientras pasaba a toda prisa para el comedor, moví mi cabeza y me coloque los auriculares, quizás escuchando un poco de Sabina evite oír sus reproches.
-Yo no quiero un amor civilizado…canta sabina, y yo, si quiero un amor así, pensé mientras la miraba hablar sola, gesticular.
Hace ya un tiempo que solo nos hablamos para ladrar reproches. Todo fue mi culpa, lo sé, pero estoy haciendo todo para que vuelva a confiar en mí. Todo fue por esa maldita noche…
Eran cerca de las dos, yo había tomado una o dos botellas de vino de más, y me perdí en mis ganas de fingir felicidad. No soy de tomar, quizás por eso no lo hago. Pero esa noche el enojo de una nueva pelea me llevo a querer no pensar, y fue justo lo que logre.
Entre en el bar y la vi sentada, estaba tomando tequila, lo cual la hacía lucir ruda pero a la vez sexy. Me acerque a su mesa y pedí otra ronda para ella y un whisky sin hielo para mí. Me miro y sonrió, lo que me ayudo a que tomara coraje y me sentara. –Adoro los hombres que saben tomar-dijo, yo la mire y no dije nada, me acerque y la bese, ella se dejo. Su boca sabia a tequila y nicotina, las tripas se me revolvieron, pero el deseo era más fuerte. –Vamos a mi casa dije, y ella dijo –no, vamos a la mía.
No fue un gran polvo, pero bastó para que ella me felicitara, -hay pocos hombres que logran sacarme un orgasmo-dijo, y mi ego pego contra el techo.
Me vestí y me fui, no dejé mi número de teléfono, ni tome el de ella, a veces es mejor no volver cuando no se puede quedar.

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