domingo, 30 de septiembre de 2007

Yo no quiero

-Ya deja de poner esa cara- me dijo mientras pasaba a toda prisa para el comedor, moví mi cabeza y me coloque los auriculares, quizás escuchando un poco de Sabina evite oír sus reproches.
-Yo no quiero un amor civilizado…canta sabina, y yo, si quiero un amor así, pensé mientras la miraba hablar sola, gesticular.
Hace ya un tiempo que solo nos hablamos para ladrar reproches. Todo fue mi culpa, lo sé, pero estoy haciendo todo para que vuelva a confiar en mí. Todo fue por esa maldita noche…
Eran cerca de las dos, yo había tomado una o dos botellas de vino de más, y me perdí en mis ganas de fingir felicidad. No soy de tomar, quizás por eso no lo hago. Pero esa noche el enojo de una nueva pelea me llevo a querer no pensar, y fue justo lo que logre.
Entre en el bar y la vi sentada, estaba tomando tequila, lo cual la hacía lucir ruda pero a la vez sexy. Me acerque a su mesa y pedí otra ronda para ella y un whisky sin hielo para mí. Me miro y sonrió, lo que me ayudo a que tomara coraje y me sentara. –Adoro los hombres que saben tomar-dijo, yo la mire y no dije nada, me acerque y la bese, ella se dejo. Su boca sabia a tequila y nicotina, las tripas se me revolvieron, pero el deseo era más fuerte. –Vamos a mi casa dije, y ella dijo –no, vamos a la mía.
No fue un gran polvo, pero bastó para que ella me felicitara, -hay pocos hombres que logran sacarme un orgasmo-dijo, y mi ego pego contra el techo.
Me vestí y me fui, no dejé mi número de teléfono, ni tome el de ella, a veces es mejor no volver cuando no se puede quedar.

viernes, 14 de septiembre de 2007

14 de setiembre

Qué diablos, 31 se cumple solo una vez. Me levante y decidí tomar con calma este maldito día que siempre me ha parecido horrible.
Prendí el celular y me invadieron los tres primeros mensajes, mi mejor amigo, mi hermana y mi sobrina que me recordó que soy el rey y amo del universo, o por lo menos lo creía hace diez años, cuando la vida todavía no me había enseñado que los sueños se pueden convertir en pesadillas de la noche a la mañana.
Pintaba ser un bello día, todavía no eran las 11 y ya me habían saludado casi todos los que quiero.
El conflicto llego a la media tarde, ella había disidido que era hora de discutir, hoy era la cámara digital, ayer el secador de platos, en fin, cualquier cosa era buen motivo.
-Fuck you bony, me largo de aquí-, dijo, y cerró mi tarde con un portazo. No es un día para huir dije por teléfono, y ella volvió, y con ella sus reproches, nada cambia pensé…
Era raro, pero…hoy, me sentía condenadamente feliz.

martes, 4 de septiembre de 2007



Hubo una ventana que siempre me mostro mundos imposibles, hoy me doy cuenta que solo me mostraba el mundo....
Nothing changes, always he himself face in front of the mirror, perhaps a little older, until could say that the time seated to him well. What it is not possible to be denied is the sadness glance that it has. Everything has been going back behind schedule to one for years, when she, the owner of her world, decided that no longer she would be it more. All he I give myself to the abandonment, their desire to live were not the same ones and its body today passes invoice to him for that reason. In vain their friends tried to remove it from that underground world in which he moves, as if the life weighed to him as much that it surrenders to each step. Always he was safe of itself, or at least he pretended it of a form in which nobody realized its truth, or rather, of his lie.
Nada cambia, siempre el mismo rostro frente al espejo, quizás un poco más viejo, hasta podría decirse que el tiempo le sentaba bien. Lo que no se puede negar es la mirada de tristeza que tiene.
Todo se remonta a una tarde hace unos años, cuando ella, la dueña de su mundo, decidió que ya no lo sería más. Todo él se entrego al abandono, sus ganas de vivir no fueron las mismas y su cuerpo hoy le pasa factura por ello.
En vano trataron sus amigos de sacarlo de ese subterráneo mundo en el que se mueve, como si la vida le pesara tanto que se rinde a cada paso. El siempre fue seguro de si mismo, o por lo menos lo aparentaba de una forma en que nadie se daba cuenta de su verdad, o mejor dicho, de su mentira.